—Isabella—. La llamó, pero no obtuvo respuesta.
Isabella se mordió el labio inferior y se escondió mejor. Su corazón, latía muy rápido contra su caja torácica.
—Isabella.— Llamó una vez más, pero no obtuvo respuesta. Isabella permaneció en silencio, esperando que finalmente se diera por vencido y volviera a su habitación.
Enrique se volvió hacia la escalera y justo cuando estaba a punto de dar un paso adelante, vio algo extraño. Como la curiosidad le dominaba, se acercó a él y Isabella se escon