—¿Te importa, Isabella, si te robo a Enrique? Hay alguien especial a quien tengo que presentárselo—. Sofía le dijo y Isabella negó con la cabeza, mientras intentaba esbozar una humilde sonrisa.
—En absoluto. Quiero decir... Os dejo—. Le dijo sintiéndose, sería mucho mejor si fuera ella la que se marchara. Después de todo, ella era la empleada aquí. Sin mirar a Enrique, se alejó sin saber muy bien a dónde se dirigía. Enrique no pudo evitar mirarla mientras se alejaba. Sofía se dio cuenta, mientr