#4

—No puedes seguir así y lo sabes —dice con tono pesado mientras se recuesta en el espaldar de la silla y se cruza de brazos manteniendo la mirada fija en el rubio frente a él—. Darle largas a esta situación no va a hacer más que empeorar la postura de los demás miembros de la manada.

Sin apartar la mirada de la pantalla de su computador, Fenrir revisa los informes que su asistente le envió en relación a la reunión que tendrá al día siguiente, prefiere mil veces prestar atención a esa información, que seguir dándole importancia al jodido tema del nulo interés que tiene de conseguir una pareja solo para procrear cachorros.

—¡Con un demonio Fenrir! —Erick estalla al ver la manera tan descarada en la cual su hermano lo ignora—. Deja de ignorarme, estoy hablando muy enserio.

Dejando escapar un pesado suspiro de disconformidad, Fenrir aparta la mirada del monitor y cerrando la laptop fija la mirada en su hermano, el aburrimiento en su expresión es la mejor manera de dejar en claro que está harto de todo el tema.

—No pienso unirme con una total desconocida solo para que los viejos se sientan feliz —afirma mientras que, imitando a su hermano se deja ir hacia atrás en el asiento—. No vivimos en el siglo uno, no tendré cachorros solo por tenerlos.

Erick puede sentir una fuerte punzada en su sien, y es que la terquedad y la negativa de su hermano con todo el asunto de darle un heredero a la manada ya está comenzando a salirse de control, la mejor prueba de ella, son los múltiples atentados que ha sufrido en los últimos tres meses. Erick sabe que toda la negativa de su hermano ante la idea de tener un hijo tiene que ver con el abandono que sufrieron de su madre y el rechazo que ella siempre ha mostrado hacia ellos dejándoles en claro que no fueron más que “la obligación con la que tuve que cumplir”, pero también sabe que son muchos los alfas que desean su posición de líder y sin un heredero que continúe su linaje, eliminarlo es la forma más rápida de obtener el control de todo.

—No tienes que amar a la mujer —afirma con un tono lleno de frustración—, maldición, si quieres solo busca a una amiga que te haga el favor, o a alguien que acepte desaparecer y no volver nunca más, estoy seguro de que cuentas con el dinero suficiente para hacerlo.

—¿Y qué le diré al cachorro cuando pregunte por su madre? —pregunta con tono mordaz.

Erick hace el amago de comenzar a hablar, pero antes de que pueda decir nada, la puerta de la oficina se abre dándole paso a Nora, la asistente de su hermano.

—Alfa Fenrir —dice con su voz llena de un marcado respeto mientras se detiene a unos pasos del escritorio—. El equipo de seguridad que solicitó ya se encuentra en la sala de juntas.

Al escuchar la mención de un equipo de seguridad, Erick enarca una ceja mientras observa a su hermano mientras este se levanta y abotona su abrigo.

—¿Equipo de seguridad? —Pregunta mientras imita los gestos de Fenrir.

—Fuiste tú mismo quien me sugirió que buscara una solución ¿verdad? —responde mientras camina a la salida de la oficina—. Bien, eso fue lo que hice.

༻ O ༺

—¿Y cómo sabemos que no va a terminar corriendo a casa una vez más dejándonos tirados a mitad del trabajo?

Erling deja salir sus palabras con un tono ácido que busca ser tajante y dejar clara su postura sobre el inesperado regreso de Alison al escuadrón de élite.

Por su parte, los demás miembros se mantienen serenos y sin mostrar mayor problema con que regrese.

—Vamos Erling, no comiences con tus berrinches, apenas es el primer día.

Jude, uno de los alfas del grupo es el primero en hablar.

—Si tienes miedo de ir tú solo durante las rondas solo dilo —Hendrik deja salir su comentario en un tono burlón mientras mantiene su mirada fija en el pelinegro—. Estoy seguro que podemos turnarnos para cuidarte, bebecito —ese último comentario sale con un tono algo coqueto que todos notan, pero eligen no darle importancia.

Erling deja salir un bufido lleno de disconformidad ante las palabras de sus compañeros y aunque Dann, Sköll y Hati no dicen nada, sabe que ellos también están a favor de que Alison regrese al equipo.

Mientras, Alison se encuentra en silencio de pie frente al enorme ventanal de la oficina, aunque su postura y su rostro pueden hacer creer que se encuentra en calma, la verdad es que Scott la conoce demasiado bien como para saber que está preocupada.

—¿Cómo está Hagen? —pregunta en tono bajo mientras se coloca junto a ella frente al ventanal.

La voz de Scott saca a Alison de sus pensamientos, dibujando una ligera sonrisa busca su teléfono para abrir la galería y mostrarle la sesión de fotos que este se tomó por la mañana mientras ella alistaba todo para asistir a la reunión.

Scott sonríe al ver las fotos, pero alcanza a notar los chupetones de ventosas en los brazos del pequeño.

—¿Estás probando otro tratamiento? —pregunta mientras le regresa el celular.

—Eso quiero —confiesa con tono apesadumbrado—. Pero tengo que llevarlo a Francia, solo el intento sería un millón.

Scott no necesita que ella diga nada más. Solo eso le basta para entender la verdadera razón de que Alison llamara después de tanto tiempo.

—Y bien —la voz de Hati se deja escuchar por primera vez—. ¿A quién se supone que estamos esperando?

Ante esa pregunta, todos fijan la mirada en Scott, este solo se gira y queda frente a todos ellos, sabe que lo está por decir no va a ser del agrado de varios de ellos.

—Nuestro cliente, es Fenrir D’Merak —ver las expresiones de disconformidad en las caras de Sköll, Jude y Erling no le sorprende, lo que se sorprende es la expresión y el silencio de Alison—. Al parecer hay problemas internos en su manada.

—Que sorpresa —Sköll escupe sus palabras mientras se coloca de pie—. Esa jodida manada lo único que sabe hacer es causar problemas.

Nadie dice nada para contradecirlo, la manada Mørkflokk hace honor a su nombre, debido a que es una de las pocas manadas que aún conservan el sistema de regencia combinado de un Alfa y un Consejo de Ancianos, su fama de ser una manada bélica en lo interno no es desconocida para nadie. Además, su Alfa actual Fenrir D’Merak es reconocimiento por su mal temperamento, temperamento que más de la mitad del equipo pues tuvieron que trabajar con él cuando aún eran un equipo novato y ninguno tiene buenos recuerdos de esa experiencia.

—Si, bueno… —Scott prefiere no entrar en detalles que no le corresponden y solo se centra en darles la información que considere necesaria—, el Alfa ha sufrido varios atentados en los últimos meses, sus centinelas han logrado contenerlos, pero en el último, casi logran herirlo.

—¿Casi hieren a un Alfa Dominante? —Dann habla por primera vez—, joder ¿quiénes fueron? Yo necesito sus servicios para que me protejan.

Todos entienden el porqué de esas palabras, tan sólo con decir que alguien logró acercarse mínimamente a un Alfa dominante ya es bastante, por lo cual, agregar que ese alguien logró siquiera estar lo suficientemente cerca como para considerarse una amenaza ya es una gran proeza.

Alison piensa un poco porque podría estar pasando algo así y entre sus recuerdos encuentra una noticia que leyó en el periodo unas semanas atrás donde se decía algo sobre que Fenrir había denegado el compromiso con la heredera de la manada Ddraig, tal vez eso es lo que está pasando, solo un conflicto político. Lo único cierto es que, antes de que ninguno pueda decir nada más, la puerta de la oficina se abre y entonces, antes incluso de que sus ojos se encuentren con su figura, Alison alcanza a percibir ese olor tan característico de Fenrir, el mismo olor que no se ha podido sacar de la cabeza en todos esos años porque simplemente lo lleva metido debajo de la piel, una mezcla entre pomelo, azahar y ámbar que hace que su sola presencia imponga incluso más allá de su casta.

Cuando la puerta se abre todos, el escuadrón completo se coloca se pie y se mueven hacia el centro de la estancia, quedando apenas unos pasos por detrás de su líder. Fenrir entrar en la habitación, sus dos metros de altura llenan la estancia de tal manera que, los otros tres alfas llegan a sentirse ligeramente incomodos, aun cuando ellos tampoco son tan bajos.

La mirad de Fenrir recorre al equipo en silencio, repara en cada uno de ellos. Cada uno de los lobos frente a él viste la ropa de comando militar en tono negro tan característica de los death-dealer mientras lo miran con ese aire de superioridad que se encuentra en todos los mercenarios de élite.

«Solo tres alfas.»

Es el primer pensamiento que llega a su mente al reconocer las fragancia de cada lobo.

«Un Gama.»

Al ver a Skoll no solo nota su casta, sino que el brillo en la mirada de este tiene presente esa astucia que caracteriza a los Gamma.

Con Scott no tiene que pensar nada, conoce al hombre no solo porque ya ha negociado con él, sino por su fama. Scott Hallang es de los pocos lobos Betas que gozan del respeto de los alfas de todas las categorías, pero la chica a su lado…por más que lo intenta no logra percibir su fragancia.

«¿Una Beta?»

Eso es lo que sus instinto le dicen, además, sus ojos grises los cuales son la característica principal de esta casta se mantienen fijos en él de manera desafiante, aún así, algo dentro de él lo hace dudar de lo que ve y de los que sus propios sentidos le dictan.

—Creo que fui claro cuando dije que no quería ningún Omega en el grupo y mucho menos si esta es una mujer.

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