Ada Sloan
Solté un largo suspiro y finalmente me atreví a hablar luego de varios minutos en silencio.
—Lo siento, Vlad —susurré con un nudo en la garganta.
Nos encontrábamos sentados a un lado de la carretera desde que me atreví a ser sincera con él y conmigo misma. Porque sí, debía reconocer que mi actitud no había sido la más madura a pesar de todo lo que había pasado.
Debía actuar como la mujer que era y no desde mi niña interior; ésa que aún pedía atención a gritos y a la que le estaba co