CAPÍTULO 55 — Es una maldit@ broma.
Sofía.
Mis ojos se fijaron en la dirección que el viejo Rafael miraba. Al principio, todo lo que pude ver fue un espacio vacío en medio de la multitud, pero poco a poco, alguien emergió de entre los invitados.
Mi corazón latía con fuerza mientras observaba a la figura que se acercaba, y cuando finalmente lo vi claramente, mi aliento se detuvo.
Era Gael.
Sentí cómo toda la piel se me encogió y la boca se me secó. Incluso sentí hervir mi garganta mientras mi pecho se apretaba. Mi mano tembló f