El doctor no vino con bata blanca. Vino con un traje color carbón y un maletín de cuero que parecía contener secretos de estado. El Dr. Aris. Era el tipo de hombre al que los multimillonarios pagaban para mantener sus escándalos en silencio y a sus herederos sanos. No me miró como a una persona; me miró como a una inversión de alto riesgo.
Dante no salió de la habitación. Se quedó junto a la ventana, con los brazos cruzados sobre el pecho, su silueta trazando una línea irregular contra la luz d