Mundo ficciónIniciar sesiónCuando una niña de dos años toma control del palacio, los adultos descubren que la edad es irrelevante frente al poder absoluto.
La parálisis llegó sin advertencia. Un momento estaba ajustando la almohada detrás de la espalda de Valdís, y al siguiente, mi cuerpo se había convertido en estatua de carne. Mis músculos se endurecieron como mármol, mi respiración se redujo a un hilo casi imperceptible, y mis ojos quedaron fijos en la sonrisa angelical de mi hija.
—Ahora —dijo Valdís con esa voz que sonaba demasiado madura para su cuerpo pequeño—, vamos a jugar a decir verdades.
A mi alrededor, Damián, el Rey, Helena y Morgana compartían mi destino. Cinco adultos inmóviles como muñecos rotos, mientras una niña que aparentaba dos años pero poseía doscientos años de memorias ancestrales nos observaba con ojos que b







