Mundo de ficçãoIniciar sessãoHay violaciones que la ley no reconoce porque el cuerpo consintió aunque la mente gritara no.
Tres días habían pasado desde que Morgana tomó control de mi cuerpo, y yo no había dirigido una sola palabra a Damián. Él lo intentaba, por supuesto. Aparecía en mis aposentos con esa expresión destrozada que conocía tan bien, las manos extendidas como si quisiera tocarme pero sin atreverse a cruzar la distancia invisible qu







