Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa tormenta llegó sin aviso, como llegan las cosas que no piden permiso.
Primero fue el viento: un golpe seco contra las ventanas del ala este que hizo vibrar los marcos de piedra y apagó de golpe todas las luces del pasillo. Después el silencio de un segundo, ese silencio particular que precede al caos, y luego el ruido de la lluvia cayendo con una fuerza que no tenía nada de natural. El clima mágico en Valdoria no se comporta como el clima en ning&u







