Mundo ficciónIniciar sesiónPelear contra dios que controla enfermedades es descubrir que cada corte puede ser sentencia de muerte y cada aliento puede ser último sin pulmones infectados.
La primera nube de pestilencia llegó antes de que pudiéramos reaccionar. Krathax emergió del mar con el cuerpo cubierto de llagas supurantes, cada una liberando vapores verdosos que se expandían como dedos hambrientos. El olor a carne podrida golpeó mis sentidos con tanta fuerza que casi







