Mundo ficciónIniciar sesiónCuando el tiempo dentro de tu hijo fluye diferente que afuera, cada minuto que esperas son meses que tu enemiga planea tu destrucción.
Kael despertó con un grito que atravesó el palacio como un cuchillo. Sus ojitos —uno dorado, otro plateado— se abrieron completamente, pero la mirada que me observaba no pertenecía a mi bebé de un mes. La sonrisa que curvó sus labios diminutos era demasiado conocedora, demasiado cruel para un rostro tan pequeño.
—Hola, hermana —dijo con la voz de Ravenna, aunque los labios de Kael apenas se movieron—. ¿Extrañaste nuestras charlas?
Damián se puso rígido a mi lado. Habíamos estado discutiendo en susurros sobre qué hacer con la situación de las tres almas en un cuerpo cuando Kael había despertado. Ahora, mirando esos ojos que brillaban con una inteligencia antigua, comprendí que habíamo







