Mundo ficciónIniciar sesiónCuando tu hija te pide permiso para dejar de existir como individuo y convertirse en consciencia dentro de su hermano bebé, 'no' es la única respuesta imposible de dar.
Valdís permanecía sentada en el suelo del estudio de Damián, con las piernas cruzadas y una determinación en sus ojos dorados que me helaba la sangre. Kael descansaba en mis brazos, ajeno a la conversación que determinaría su destino y el de su hermana. Sus pequeños puños se movían ocasionalmente, como si sintiera la tensión que saturaba el aire.
—No es sacrificio, madre —insistió Valdís, su voz cargada de una madurez que no debería poseer una niña de seis años—. Es unión temporal. Entraré como hice cuando fui diosa, cuando mi consciencia habitaba múltiples formas simultáneamente.
Damián se tensó junto a mí, su ma







