Jennifer parecía estar muy molesta con Damián; y con temor a ser contraproducente, él tenía la misma expresión seria, fria y hasta amargada que le he vistos desde que le vi por primera vez.
—Continuemos cenando —indicó Damián rompiendo el silencio.
—A sus órdenes señor —contestó Jennifer en tono sarcástico.
Damián respira profundo mientras la mira fijamente.
—Si no quieres estar aquí, puedes retirarte —le dijo enojado.
—Eso quisiera pero tal parece que soy prisionera en mi propia casa. ¡Tengo 2