El palacio bullía de actividad. La recepción diplomática había reunido a representantes de cinco países, todos interesados en las nuevas rutas comerciales que Khaled había propuesto durante los últimos meses. Era un logro significativo para Alzhar, un paso hacia la modernización que tanto anhelaba para su nación.
Khaled observaba desde una esquina del gran salón, con una copa de jugo de granada en la mano. Su traje tradicional, confeccionado en seda negra con bordados dorados, le otorgaba un air