El sol de la tarde se filtraba por las cortinas de seda, proyectando sombras alargadas sobre las paredes de la habitación. Mariana contemplaba el espacio que había sido su refugio durante meses, ahora invadido por maletas abiertas y pertenencias dispersas. Sus manos se movían mecánicamente, doblando cada prenda con precisión, como si en ese acto metódico pudiera encontrar el orden que su vida había perdido.
El silencio de la habitación contrastaba con el ruido en su cabeza. Cada murmullo escucha