Mundo ficciónIniciar sesiónEl cementerio se extendía bajo el sol implacable de la una y cuarenta y un minutos de la tarde, sus lápidas blancas como dientes rotos en una mandíbula de arena. Mariana sintió el peso de ocho miras telescópicas clavándose en su espalda mientras observaba a Tariq, de pie junto a la tumba de Laila, con una pistola que reflejaba la luz como una promesa de violencia.
—Una orden y muere —murmuró Hassan junto a ella, su voz tensa







