Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl mundo se detuvo.
No hubo explosión dramática, ni grito desgarrador que pudiera contener la magnitud de lo que acababa de suceder. Solo el sonido seco de las rodillas de Mariana golpeando el suelo del jardín, seguido por un silencio tan absoluto que incluso los pájaros parecieron contener el aliento.
—No... no, no, NO.
Las palabras salieron rotas, deshechas, apenas reconocibles como lenguaje humano. Mariana se aferró







