Mundo ficciónIniciar sesiónEl mundo se detuvo.
No hubo explosión dramática, ni grito desgarrador que pudiera contener la magnitud de lo que acababa de suceder. Solo el sonido seco de las rodillas de Mariana golpeando el suelo del jardín, seguido por un silencio tan absoluto que incluso los pájaros parecieron contener el aliento.
—No... no, no, NO.
Las palabras salieron rotas, deshechas, apenas reconocibles como lenguaje humano. Mariana se aferró a la tierra húmeda bajo sus palmas, sus dedos hundiéndose en el césped mientras su mente se negaba a procesar lo que acababa de escuchar.
Nadia inclinó la cabeza, estudiándola con la fascinación clínica de un científico observando una reacción química.
—Sí, sí, SÍ —respondió, su voz cantarina contrastando obscenamente con el horror de sus palabras—. Tu bebé e







