Mundo ficciónIniciar sesiónLa primera sirena había desgarrado el silencio del búnker como un cuchillo atravesando seda, y en los minutos que siguieron, el caos se instaló con la eficiencia brutal de un incendio descontrolado.
Hassan gritaba órdenes mientras su equipo se dispersaba como hormigas cuyo hormiguero había sido pisoteado. Mariana apenas tuvo tiempo de procesar lo que ocurría antes de sentir las manos de Khaled levantando a Idris de sus brazos, el bebé protestando con un llanto agudo que se sumaba al estruendo general.
—¡Evacuación inmediata! —la voz de Hassan cortaba el aire como un látigo—. Si entró aquí, ningún lugar es seguro.
Ningún lugar es seguro. Las palabras resonaron en la mente de Mariana mientras levantaba a Layla, quien se aferraba a su cuello con dedos temblorosos. A su alrededor, el búnker que había parecido una fortaleza im







