Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa oficina de Khaled olía a whisky, aunque el vaso en su escritorio estaba intacto. Era el tipo de olor que venía de botella abierta en contemplación pero no consumida. Como si incluso el alcohol fuera insuficiente para lo que estaba sintiendo.
Mariana entró, cerrando la puerta detrás de ella con clic suave que de alguna manera sonó como explosión en el si







