El palacio se había convertido en un laberinto de encuentros evitados. Mariana había perfeccionado el arte de desaparecer justo antes de que Khaled entrara en una habitación, de tomar pasillos alternativos cuando escuchaba sus pasos acercándose, de programar las actividades de los niños para no coincidir con los momentos en que él estaba libre. Cinco días habían transcurrido desde aquella discusión en los jardines, cinco días de miradas esquivadas y palabras no pronunciadas.
Khaled, por su parte