El jardín del palacio se extendía como un oasis de serenidad bajo el cielo estrellado de Alzhar. Mariana caminaba entre los setos perfectamente recortados, respirando el aroma de los jazmines que perfumaban el aire nocturno. Necesitaba este momento de soledad para ordenar sus pensamientos después de los últimos acontecimientos que habían sacudido su vida en el palacio.
La propuesta de matrimonio de Khaled seguía resonando en su mente como una melodía dulce pero inquietante. Lo amaba, de eso no t