Capítulo 48. El peor día de Belinda.
Fabio sintió que el suelo se abría bajo sus pies. Las palabras de la enfermera resonaban en su cabeza como un eco interminable "Su hijo fue el niño que se robaron".
No. No podía ser cierto.
Su mente entró en un torbellino de pánico y furia. Sin pensarlo dos veces, agarró a la enfermera por los hombros.
—¿Cómo pudo pasar esto? ¡Se supone que este lugar es seguro! —gritó, su voz temblando de rabia y miedo.
La mujer, visiblemente asustada, balbuceó.
—Lo-lo siento, señor. No sabemos cómo ocurrió.