Capítulo 49. El colapso de Belinda.
El reloj marcaba cada segundo con un ritmo insoportable.
Fabio estaba sentado en la habitación del hospital con la cabeza enterrada en las manos, tratando de encontrar una solución, un rastro, una pista, cualquier maldito indicio que los llevara hasta su hijo.
Pero la realidad era cruel.
No había nada.
Nada que les dijera dónde estaba Ady. Nada que les indicara hacia dónde había huido con su bebé.
Y mientras él intentaba mantenerse cuerdo, el sol comenzaba a asomarse en el horizonte.
Belinda no