Capítulo 31. Un latido perdido.
Fabio Rossi nunca había experimentado un miedo tan absoluto. Su mente se negaba a procesar la información. Belinda estaba embarazada. De su hijo. Y ahora, la posibilidad de perderla a ella y al bebé lo estaba asfixiando.
El hospital olía a antiséptico y desesperación. Todo era un caos de sonidos y movimientos apresurados cuando mientras los médicos transportaban a Belinda, Fabio se quedó paralizado en la entrada.
El pasillo parecía más largo de lo normal. Su respiración estaba descontrolada. Su