La situación en la sala era de bastante tensión, y Lorenzo solo había consumido unos quince minutos de los cuarenta y cinco que le habían otorgado para su interrogatorio, y ya había avivado el avispero una vez mas. Ante el hecho de inquietud en el que se vio su antiguo novio, Bianca conservó la esperanza, sabía que su defensor iba por buen camino, y que ese día, un nuevo dato sobre el paradero de su hija, saldría a la luz
Ricardo reposaba en otra sala en el segundo piso, desde allí podía ver el