IVANA
Chupa mis senos mientras ahora son sus dedos los que me tortura. Muerde con violenta ternura, en tanto que su mano se desliza por mi vientre deteniéndose en mi clítoris, acariciando, frotando mientras le mojo los dedos con mi extrema humedad. Estoy a punto de explotar otra vez y…
—Eres un—gruño molesta—basta.
Me molesta el clítoris, siento que estoy en llamas y cierro mis piernas buscando un poco de alivio, pero la clara demanda de su mirada me las vuelve abrir.
—Vas a besarme—niego.