IVANA
—Te quiero, así como estas—me dice acariciándome los tímpanos con el tono rasgado de su voz—no te cubras, dámelas.
—¿Ivo? —Pide y el tono que emplea no es demandante. No obstante, el que sea tan alto, misterio y tenga ese tinte peligroso siempre me desequilibra. Será por eso que mi espalda se arquea ofreciéndole lo que quiere. Notando el destello sombrío que se apodera de su mirada cuando hago lo que pide, Gruñe antes de comenzar a chuparlas sin soltarme las manos y sin aplastarme de un t