Después de llorar en los brazos de su mamá Rossane y Gely se alejaron poco a poco de ella y pidieron ver a su papito en el ataúd.
Marian se paro con Rossane en brazos y llorando se acercó al féretro, mientras Gely parada a un lado apenas lograba alcanzar a ver.
¡Miren! ¡Ahí esta su papito!
¿Por qué? ¿Por qué Josué? – decía Marian a las niñas y al mismo tiempo hablaba para ella misma –
¡mamita! ¿mi papito Esta dormido? ¿Porque está en esa caja? – preguntó Rossane –
¡papi! ¡papi! ¡Despierta! – d