Marian, se despertaba temprano para dejar desayunadas a sus hijas, o al menos el desayuno preparado, para que su hermana lupita le hiciera el favor de llevárselas a la escuela, y en ocasiones para irlas a buscar igual, ya que ella se iba a casa de algunas vecinas para lavar ropa, en otras planchar la ropa y en algunas casas para hacer limpieza, este trabajo no era fijo, pero afortunadamente para ella y por sus hijas era seguido.
¡Gely! ¡Rossane! ¡apúrense!, van a llegar tarde a la escuela. – de