**CASPER**
El viaje en el coche privado hacia el palacio de la gala en Milán transcurrió bajo una atmósfera cargada de alta tensión. Leonor iba sentada frente a mí. Llevaba el vestido de punto de seda verde oliva, cuyas líneas fluidas delataban de forma sutil la madurez de su embarazo, y sobre sus hombros descansaba una estola de terciopelo oscuro. El cabello liso, recogido de forma impecable, dejaba al descubierto su cuello pálido, donde la medalla del árbol de la vida invertido brillaba con u