**CASPER**
El vehículo frenó de forma abrupta en el patio de armas de la villa neoclásica. Hans se apresuró a abrir la portezuela bajo el diluvio, pero lo aparté con un gesto seco de la mano. No quería intermediarios. Bajé del coche y sujeté a Leonor por el brazo en cuanto sus pies descalzos tocaron el mármol mojado, arrastrándola hacia el interior del vestíbulo mientras el agua bendecía nuestra rabia mutua.
El gran salón estaba en penumbra, iluminado únicamente por los rayos que fracturaban el