David
Hola preciosa.
¿Qué tal tu día?
Necesitamos hablar.
Recibí varios mensajes de David, pero no respondí ninguno. No tenía humor para hablar con él, pero no era por las fotos que Marcos me entregó, para nada, estaba enojada conmigo misma por sentirme de esa manera, no tenía porque importarme David, ni lo que hacía, es por eso que ni siquiera me atreví a responder.
—¿Ya te vas? —me preguntó Ana.
—Sí, me siento supercansada, necesito un baño y mi cama.
—Somos dos, amiga.
Nuestro turno fue no