Mundo ficciónIniciar sesiónPOV: AIRYS
— Pequeña... — Gruñó, su voz grave deslizándose por mi piel como una corriente cálida. Sus manos grandes sujetaron con fuerza mis caderas, manteniéndome firmemente atrapada sobre su regazo. El calor que irradiaba de su cuerpo me envolvía como una celda, y esos ojos terrosos, intensos y peligrosos, estaban clavados en los míos, como si leyeran cada pensamiento, cada oscilación de mi miedo o de mi deseo. — Estamos de luna de miel, como lo llaman los humanos... no necesitamos interferencias.
— ¡La Diosa vino a mí, Daimon! — repliqué con firmeza, sintiendo mi respiración vacilar. Su olor, una mezcla de tierra húmeda y cítrico, algo salvaje que me desafiaba, invadía mis sentidos, desorientándome. — Eso no fue una advertencia... fue una amenaza disfrazada de aviso.
Intenté







