Mundo ficciónIniciar sesiónPOV: DAIMON
Apreté los puños. El lobo en mí se agitaba con rabia y deseo.
— No me hagas hacer de lobo malo… — añadí con un tono que rozaba lo ronco, lo lascivo, lo mortal.
La mandíbula se me trabó. El cuerpo latía, tenso, impaciente.
Fue entonces cuando lo oí.
Los pasos lentos al otro lado. El sonido del jadeo tembloroso que ella soltó, y ese sonido entró directo en mis sentidos como una invitación descarada. La manija giró. La puerta se abrió despacio. Y allí estaba ella.
Mi loba.
Airys me miraba con la barbilla levantada, provocadora, atrevida, aún con los ojos vidriosos. El dorado salvaje de sus iris temblaba a la luz, mezclado con reflejos rojos, delatando cuánto había llorado… y cuánto intentaba ocultarlo







