Sigrid no tenía amigas dentro de la mansión. Su labor se centraba casi exclusivamente en atender a África, por lo que rara vez compartía descansos o conversaciones con las demás empleadas. Su aislamiento no era del todo voluntario, sino una consecuencia natural de su función y, también, de la manera en que era percibida por el resto.
Algunas criadas se mostraban correctas e incluso amables con ella, pero eran las menos. La mayoría la observaba con burla, con una crueldad que rara vez se manifes