Cualquier cosa podía ocurrir. Asherad lo sabía, y África también. Ningún Alfa podía permitirse depender de un solo cachorro; hacerlo era un riesgo inadmisible.
La Luna de la manada tenía un rol claro y fundamental: dar tantos hijos como fuera posible, asegurar la continuidad del linaje. Porque la pregunta siempre estaba latente, incómoda y peligrosa: ¿qué sucedería si Damián moría? Una enfermedad inesperada, un accidente, una desgracia cualquiera bastarían para dejar a la manada nuevamente sin