Nayla permaneció de pie al lado de Gael, con la mirada en el centro del salón donde los demás invitados continuaban bailando y riendo. A su alrededor todo era música, movimiento y celebración, pero ella se sentía completamente desanimada. Su expresión se había apagado, y aquella pequeña tristeza que se dibujaba en su rostro no pasó desapercibida para Gael.
Por un instante, algo parecido a la compasión apareció en el interior del guerrero. Observó de reojo a su esposa y llegó a considerar la ide