C216: EMBOSCADA.
Aún no despuntaba el alba cuando el campamento comenzó a cobrar vida. Sin necesidad de órdenes elevadas, cada uno asumió su tarea con la eficacia adquirida por la costumbre: desmontaron lo imprescindible y, en cuestión de minutos, retomaron el camino. El cielo apenas clareaba, teñido de un azul grisáceo que anunciaba el amanecer.
Damián viajaba dentro de la carroza, sumido en sus pensamientos. La conversación de la noche anterior regresaba una y otra vez a su mente. No había logrado atravesar l