C215: NUESTROS LUGARES SON DISTINTOS.
Gael volvió a mirarlo, evaluándolo unos segundos antes de asentir.
—Está bien.
Ambos se dirigieron hacia los restos de la fogata. Las brasas apenas conservaban calor, pero la luz de la luna era suficiente para delinear sus figuras en la penumbra.
Se sentaron uno junto al otro, aunque no demasiado cerca. Entre ellos quedó un espacio prudente, una distancia que Damián percibía casi como una barrera. Y, en el fondo, deseaba derribarla.
Sin embargo, también se preguntaba para qué. ¿Qué sentido tení