C18: TÓMEME EN ESTE INSTANTE.
Asherad no respondió, sino que cruzó la alcoba y subió a la cama. África estaba sentada, aún tratando de recomponerse, cuando él colocó ambas manos sobre sus hombros con una firmeza abrumadora y la empujó hacia atrás, obligándola a recostarse, con la espalda hundiéndose en el colchón y él subiendo sobre ella.
—¡¿Quién te has creído para humillarme de esa manera?! —reclamó.
África observaba al Alfa con una expresión de absoluto desconcierto, sintiendo cómo una marea de confusión la sofocaba. Su