Asherad había pasado largo rato enfrentándose al juez y a los miembros del consejo. El debate había sido intenso, lleno de argumentos, pero aun así no estaba consiguiendo lo que deseaba.
Su intención había sido clara desde el inicio: quería salvar a Sigrid por los medios legales, obtener un perdón legítimo que no manchara su autoridad ni lo obligara a quebrantar las leyes del Clan. Quería hacerlo bien, hacer justicia sin convertirse él mismo en un infractor de las normas que juró proteger. Sin