C127: ME TIENE A MÍ.
El sirviente había logrado reunir a cuatro mujeres, cuatro lobas encinta que vivían en condiciones miserables, casi al margen del mundo. Procedían de lugares alejados, zonas olvidadas donde la pobreza era ley. Prácticamente sobrevivían en la calle, sin techo fijo ni protección alguna.
Cada una cargaba su propia tragedia: una había quedado embarazada tras sufrir abusos, otra había sido abandonada cuando su esposo se marchó con otra loba, y las demás tenían historias parecidas, marcadas por el abandono, la miseria y la falta absoluta de opciones. Todas compartían el mismo destino: estaban solas.
El sirviente de Morgana las trasladó una a una hasta una cabaña escondida en lo profundo del bosque, lejos de la ciudad, muy distante del centro de Asgard. Aquel lugar quedaba aislado de cualquier camino transitado, cubierto por árboles espesos y silencio.
Allí las instaló y allí permanecieron. Él se encargaba de vigilarlas, de llevarles comida, agua y lo indispensable para sobrevivir. No las ma