Mundo ficciónIniciar sesión―En esta casa ya tenemos dónde sentarnos para decir que no.
La frase de Emilia cayó sobre la sala con más fuerza que cualquier llamada.
Aryanna no miró el teléfono de Inés.
Miró la silla reparada.
La silla de Esteban.
La silla que había vuelto a sostener sin pedir historia extranjera, sin traer polvo de Lyon, sin presentarse con apellido ajeno y barniz de tragedia. La silla imperfecta que ya pertenec&ia







