Mundo de ficçãoIniciar sessão—Ary, cuando un hombre empieza a elegir de quién aprender, tal vez todavía no merece entrar… pero ya dejó de parecerse al pasillo que lo expulsó.
Aryanna no respondió.
No porque no tuviera palabras.
Porque tenía demasiadas.
La frase de Emilia quedó entre ellas, al lado del sobre blanco, la planta espinosa y la lámpara apagada. Afuera, la noche seguía quieta. Dentro de la casa Salvatierra, t







