Mundo ficciónIniciar sesiónEmma lanzó un pequeño codazo a Hatch para que cerrara la boca antes de que algún insecto tuviera tiempo de anidar allí. Por más que lo intentara ella tampoco podía creer del todo las intenciones del señor Swels, pero al menos no tenía la desfachatez de poner la misma cara de aturdimiento de su marido.
— Lo lamento, señor, — dijo con voz suave y comedida — pero comprenda que estamos sorprendidos por su peti







