Mundo ficciónIniciar sesiónSierra de Aitana
Khan lanzó un revés de sus garras contra el tronco de un pino y Lara sonrió, porque compartían la misma frustración aunque no pudieran expresarlo de la misma manera. Desde la llegada del dueño de la mansión apenas habían podido salir, su madre la ocupaba a cada segundo y Swels había desarrollado una marcada afición por observar la interacción que los tigres







