Mundo ficciónIniciar sesiónSierra de Aitana
El auto se detuvo de súbito frente a Dominic mientras ella seguía mirando el camino con obstinación. Él se apoyó en su puerta con aire triste, esperando que la tormenta se desatara en el ánimo de Lara, pero la joven sólo dio un largo suspiro y volteó la cabeza para dirigirle una sonrisa cansada, conteniendo la tormenta como solía hacer siempre.
— ¿Quieres conducir?







