Hay historias que no se cierran.
No porque no tengan final.
Sino porque alguien decide dejarlas abiertas.
Como una herida que nunca termina de cicatrizar.
Y cuando vuelven…
no lo hacen como recuerdo.
Lo hacen como conflicto.
Ese era el punto exacto en el que Emilio y Ricardo se encontraban.
Y Esmeralda…
acababa de quedar en medio.
El silencio posterior a la reunión no fue liberador.
Fue denso.
Pesado.
Como si el aire mismo estuviera cargado de todo lo que no se había dicho.
Esmeralda se quedó u