~MILA~
«Embarazada», repetí en mi mente sin poder creerlo.
Un torrente de emociones me agrietó el pecho, dejándome casi sin aliento. Me incorporé, llevándome la mano al estómago, y cerré los ojos con fuerza, conteniendo las ganas de llorar que me embargaron en ese momento.
Dios mío.
¿Cómo podía estar embarazada?
O sea, sí sabía exactamente cómo, pero no lo podía creer. No lo quería creer.
Busqué con la mirada a los hermanos y noté que ambos habían palidecido y estaban tan estupefactos c