~MILA~
Después de que Alessia se fue adentro de la casa, ni cortos ni perezosos, los hermanos Ravelli me condujeron al jacuzzi. Nos paramos a un lado y volteé a verlos.
—¿No creen que necesitamos ponernos unos bañadores para entrar al jacuzzi? —pregunté, inocentemente, mientras observaba cómo Paolo encendía el jacuzzi.
Con una sonrisa descarada bailando en su boca, Nicolo volteó a mirarme y sus penetrantes ojos oscuros me recorrieron de pies a cabeza.
—No creo que necesitemos ropa si al